martes, 10 de mayo de 2011

Testigo y culpable

He visto los frutos de la libertad
los he visto tras noches de jolgorio
al otro lado de los vidrios y la oscuridad.
He visto las bocas hambrientas
he visto los niños sin amor ni escarapelas
sin diplomas y sin vuelta a casa
sin lecciones que estudiar.

Soy testigo y culpable porque he visto.

Que son los frutos de la libertad.
Que no son bienaventurados porque de ellos
no serán el reino de la tierra
ni el reino de los cielos, ni el maná.
Que sus niños no tendrán sesiones
de terapia, ni costosas evaluaciones de colegio
que papá y mamá habrán de pagar.

Pero sí la libertad. Sí la libertad
que es la hostia demencial de cada día,
sí la libertad para el hambre,
libertad para seguirse doliendo, para
existir con los hijos en la lluvia,
libertad para las manos en súplica
libertad para seguir viviendo
libertad para quienes abren vidrios
y sueltan sus culpas y se olvidan.

Los he visto, soy testigo y culpable
porque he visto.

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